Todos parecen estar de acuerdo en que los toreros no convencen con su fútbol y que gran parte de sus triunfos se deben al equiparamiento de la resistencia física en las presentaciones en la altura y a un más que aceptable sistema táctico en defensa que le permite con muy pocos goles a favor lograr la mayoría de los puntos de local. También es común denominador que el mejor de la cancha por los amarillos casi siempre sea el argentino, Matías Oyola. Ahora nace la pregunta ¿si con el mejor en cancha no se juega muy bien, como se hace sin él en el campo? Lamentablemente para los barcelonistas parece que no solo tendrán que rogar cada domingo para ganar, sino ahora también prender una velita para que “el pony” no vuelva a salir expulsado y que ni de broma se lesione porque la situación se pondrá muy fea si esto vuelve a ocurrir. Por momentos el andar del equipo es desesperante, lento, sin sorpresa y dependiendo de algún remate de larga distancia o algún error muy grave del contrario. Existen jugadores que irritan a los espectadores, periodistas e incluso al técnico Llop por sus tan claras limitaciones en casi todos los aspectos del juego. Se puede pensar que incluso alguno de los juveniles que obligatoriamente tienen que jugar, podrían con unos cuantos días de entrenamiento y un par de consejos cumplir con lo poco que se muestra por el carril derecho de Barcelona. Oyola ahora está habilitado para el próximo jueves y de recuperarse de una pequeña molestia se transformará en quien dirija el juego canario en la “casa blanca” a esperas de lo que será seguramente la última opción de mejoría futbolística de éste equipo para el resto del torneo que es el nuevo foráneo, Sánchez Prette, quien tendrá a su cargo la responsabilidad de hacer jugar a la banda diestra del ídolo e intentar lograr la tan ansiada final del torneo en diciembre.